
Malegría es un término creado por Manu Chao ―título además de una de sus canciones― y que, según sus palabras, “es esa dulce y a la vez amarga emoción que se tiene cuando la alegría y la melancolía se funden en una sola sensación, cuando todo parece ir bien, pero no cómo más nos gustaría. Es lo que sientes cuando la mujer a la que amas no está a tu lado, pero sabes que es feliz, o cuando un ser querido muere, pero no volverá a sufrir. Para nosotros no todo está bien, pero por mucho que queramos, no podría ir mejor. Ante eso, lo mejor es hacerse a la idea, resignarse”. (extraído de AQUÍ)
La definición me encanta. Tantas veces nos sentimos así... hoy escuchaba música de una de las mejores épocas de mi vida y mientras la escuchaba sentía a la vez ganas de bailar y de llorar. De bailar al recordar lo feliz que fui y de llorar al pensar que esos tiempos no volverán pero que tuve la oportunidad de vivirlos, de sentirlos y ahora puedo recordarlos. Toda esa mezcolanza me ha recordado a Manu y la malegría y no he podido evitar hablaros de ello, aunque sea totalmente surrealista mezclar a Manu con Gigi d'Agostino, que era la música que he estado escuchando.