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viernes, 28 de mayo de 2010

Craig Venter ¿supervillano o Premio Nobel?



Dicho de modo sensacionalista, impactante y dramático: Craig Venter ha conseguido crear vida artificial.

Para que los paganos en ciencia lo entendamos, ha conseguido fabricar una bacteria en un laboratorio y hacer que ésta se reproduzca por si misma sin que ningún ser vivo medie en el procedimiento. Las frases más repetidas al respecto en la prensa amarilla han sido que Venter ha jugado a ser Dios o que se ha convertido en el Dr. Frankenstein del S.XXI.

La verdad es que a quien realmente me recuerda Venter es a uno de estos supervillanos del cómic que representan un científico loco y millonario que decide dominar el mundo valiéndose de un ejército formado por extraños monstruos creados por él mismo.

La información que circula por la red sobre este personaje apoya esta imagen.




El nombre de Craig Venter empezó a ser reconocido cuando en los años '80 decidió fundar una compañía con el objetivo de secuenciar el genoma humano con fondos privados y obtener beneficios a través de ello. Hasta ese momento, Venter había formado parte del programa gubernamental estadounidense que trabajaba en esa misma dirección. Su proyecto no funcionó y en 2002 Venter fue despedido de la compañía que él mismo había fundado, al comprobarse que no podrían sacar partido económico de su investigación. Habían perdido el pulso que les enfrentaba al británico John Sulston (Premio Nobel de Medicina 2002) quien defendía que el genoma humano no podía comercializarse pues debía estar disponible de manera gratuita en todos los laboratorios del mundo.

Venter no se dio por vencido. Según él mismo cuenta, su paso por la guerra del Vietnam le enseñó a no perder el tiempo, al hacerle notar la fragilidad de la vida. Así, con los recursos que sus estudios habían generado y que le permitían, por ejemplo, moverse en un jet privado, enseguida empezó a trabajar en el proyecto que hoy le permite patentar a "Synthia", como él ha bautizado a la primera célula sintética. Una vez más, su colega de profesión John Sulston le ha denunciado frente a la comunidad científica internacional por anteponer sus intereses económicos al bien común: "si esas patentes son aceptadas, Venter tendrá el monopolio de la ingeniería genética" asegura el inglés.

Mientras tanto, Venter dedica largos periodos a navegar por los mares y océanos de todo el mundo con su yate de lujo, coleccionando y clasificando formas de vida marinas, para así completar, con todos los medios disponibles en el S.XXI, el trabajo de Charles Darwin, con quien a menudo tiene la osadía de compararse. "Las generaciones del futuro nos escribirán agradeciendo lo esencial de nuestro trabajo" escribió refiriéndose a él mismo y al padre de la teoría de la evolución.

Por si todo esto no fuera suficiente para crear una imagen extremadamente negativa de él, los grandes aliados de Venter, aquellos que han financiado la mayor parte de sus investigaciones y le han hecho millonario, son los magnates del petróleo de Estados Unidos. Aunque su intención sea conseguir encontrar combustibles alternativos, las grandes fortunas surgidas del oro negro siempre han despertado suspicacias y antipatías.

En resumen, la imagen de Craig Venter se ajusta a la perfección a la de un supervillano. En unos años podría disponer de la tecnología, los conocimientos y los recursos para crear su propio ejército de mutantes malvados convirtiéndose en un perfecto Doctor Infierno. Sin embargo, sus admiradores prefieren verle como a John Hammond, el dulce abuelo que consigue reproducir dinosaurios en Jurassic Park. Y el propio Venter, en su habitual falta de modestia, no duda en afirmar que sus logros son los propios de un Premio Nobel. Sólo el tiempo desvelará cual ha sido su auténtico papel en la Historia.